Jardín del Carmelo

En esta habitación campea la rusticidad provocada con delicadeza. Olvidas donde estás. Casi esperas mirar el mar detrás del ventanal. El mar; conchas y caracoles te miran desde una pintura. Sientes el calor tropical y basta abrir la puerta al jardín interior para que se disipe. De noche parpadeantes las luces de la ciudad como estrellas velan tu sueño.

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